El síndrome de intestino irritable, también conocido como colitis nerviosa, afecta el colon y provoca dolores abdominales y cambios en las evacuaciones.
21 de mar. de 2025 •
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Foto: Redes sociales
La colitis nerviosa, también conocida como síndrome de intestino irritable (SII), es una condición que afecta el colon, provocando dolores abdominales y cambios en las evacuaciones.
Las causas más comunes son el estilo de vida, el estrés, las actividades diarias y la alimentación. De acuerdo con datos del Instituto Mexicano del Seguro Social, poco más del 20 % de la población ha presentado síntomas de colitis nerviosa.
Clasificación
El síndrome de intestino irritable se clasifica en tres tipos:
Síndrome de intestino irritable con constipación.
Síndrome de intestino irritable con diarrea.
Síndrome de intestino irritable mixto.
Los síntomas se dividen en dos categorías:
Síntomas gastrointestinales:
Dolor abdominal
Distensión abdominal
Hábitos intestinales alterados (diarrea, constipación o alternancia de ambos)
Sensación de saciedad
Náuseas (ganas de vomitar)
Flatulencia (gases)
Eructos
Síntomas no gastrointestinales:
Depresión
Ansiedad
Insomnio (dificultad para dormir)
Incremento en la frecuencia urinaria
Dificultad para respirar
Causas
Factores genéticos
Infecciones
Intolerancias alimentarias o alimentación inadecuada
Factores psicosociales como estrés, ansiedad y depresión
¿Por qué el estrés puede provocar colitis?
El estrés puede afectar el sistema digestivo, provocando o aumentando los síntomas de colitis. Cuando experimentamos estrés, el cuerpo activa una serie de respuestas fisiológicas, incluida la liberación de hormonas como el cortisol y la adrenalina. Estas hormonas alteran el sistema digestivo y afectan la movilidad intestinal (cómo se mueven los alimentos a través del tracto digestivo), provocando síntomas como dolor abdominal, diarrea o estreñimiento.
Recomendaciones nutricionales
Existen diversas dietas que pueden beneficiar a quienes viven con el síndrome de intestino irritable:
Dieta baja en FODMAP: Busca eliminar o disminuir el consumo de carbohidratos y azúcares que se fermentan y generan distensión, inflamación y molestias gastrointestinales.
Dieta libre de gluten: Elimina alimentos ricos en trigo, centeno y cebada. El gluten, una proteína presente en estos alimentos, puede inflamar el colon en algunas personas.
Dieta libre de lácteos: Los lácteos son alimentos de difícil digestión. Limitar el consumo de leche, quesos, cremas y productos similares puede mejorar el funcionamiento del tracto digestivo.
Recomendaciones generales
Evitar:
Frutas como manzanas, cerezas, mango, peras, ciruelas y sandía.
Verduras como alcachofas, espárragos, brócoli, chile verde, cebolla y ajo.
Leguminosas: frijoles.
Miel y alimentos con jarabe de maíz alto en fructosa.
Productos con edulcorantes que terminan en "tol" (sorbitol, manitol, xilitol, etc.).
Incluir:
Alimentos con fibra: Avena, zanahorias, plátano y arroz blanco, que son fáciles de digerir para quienes tienen colitis.
Ácidos grasos omega-3: Pescado graso, semillas de chía y nueces, que tienen propiedades antiinflamatorias.
Probióticos: Kéfir y búlgaros, que contribuyen a una flora intestinal saludable.
Caldo de huesos: Rico en colágeno, gelatina y glucosamina, ayuda a sanar la mucosa intestinal.
Aloe vera: Se ha utilizado tradicionalmente para reducir la inflamación y mejorar la digestión. Puede consumirse en pequeñas cantidades como jugo.
Jengibre: Con propiedades antiinflamatorias y digestivas, ayuda a reducir la hinchazón, aliviar las náuseas y mejorar la digestión. Consumirlo en té puede calmar el sistema digestivo.
Cambios realizados:
Corrección de errores ortográficos como "diWcil" por "difícil" y "pos de dietas" por "diferentes tipos de dietas".
Ajuste de frases largas y redundantes para mejorar la fluidez.
Inclusión de formato con subtítulos y listas para facilitar la lectura y organización del texto.
Aclaración de ideas para hacerlas más comprensibles.
Para más información, consulta las redes de nuestra nutrióloga de cabecera, Ximena Francia: