Descubre cómo diferenciar el hambre emocional del hambre fisiológica, sus señales y cómo regular tus emociones sin depender de la comida.
La comida, además de estar ligada a la supervivencia y al funcionamiento del cuerpo, también está relacionada con la parte emocional.
Desde la infancia aprendemos a relacionarnos con la comida desde el factor emocional: muchas veces somos premiados o castigados con alimentos, y el cerebro registra esa información e la integra en nuestra vida cotidiana.
El estado de ánimo influye directamente en la forma en que comemos. El simple hecho de sentirnos tranquilos o contentos, o, por el contrario, tristes, ansiosos o abrumados, puede modificar nuestras decisiones alimentarias.
No es casualidad que, en muchos momentos, la comida se convierta en el refugio más fácil y accesible, ya que al comer se activa una sensación inmediata de bienestar.
Hambre fisiológica (hambre real)
El hambre fisiológica es una necesidad corporal real de energía y nutrientes. Aparece cuando el cuerpo necesita combustible para funcionar.
Sus características principales son:
Cuando comemos por hambre fisiológica, el cuerpo responde con calma, bienestar y sensación de equilibrio. Esta hambre se siente en el estómago, no en la mente.
Hambre emocional
El hambre emocional no surge por una carencia de nutrientes, sino como respuesta a una emoción. Aparece cuando intentamos regular lo que sentimos a través de la comida.
Sus características suelen ser:
Aquí, la comida funciona como un alivio momentáneo, pero no resuelve lo que realmente se necesita.
¿Cómo diferenciarlas en el día a día?
Algunas preguntas y señales clave pueden ayudar:
Una pregunta práctica:
“Si me ofrecieran algo simple y equilibrado, ¿me lo comería?”
Si la respuesta es no, probablemente no es hambre física.
¿Por qué es importante atender el hambre emocional?
Cuando el hambre emocional se vuelve la principal forma de regular emociones y no se trabaja, puede tener consecuencias a largo plazo, como:
No es un problema de fuerza de voluntad, sino de falta de herramientas emocionales.
¿Qué se puede hacer para regular las emociones de forma más sana?
Algunas estrategias clave son:
A veces, el cuerpo no pide comida; pide pausa, contención, descanso o solución a un conflicto emocional.
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